Lentamente envejecemos, dejamos de estar para convertirnos en la nada que un día llegara a ser. El tiempo pasa a través de nosotros, nos desgasta como el viento que carcome las piedras, los ríos que pulen las rocas y el mar que rompe en los arrecifes. Seremos polvo al atardecer.
Nos dejaremos ir, poco a poco el uno del otro, dejaremos de estar aquí para estar más allá. Nos moriremos mientras las mariposas sobrevuelan el campo, cuando las hojas de los robles se marchiten y antes de que el ruiseñor cante al amanecer. Será nuestro último renacer.
Finalmente un día seremos parte de la historia, nos arremolinaremos uno al otro en la tierra para perdernos en el viento. Dejaremos que nuestra sangre fluya en el tiempo.
Arrepentidos del respiro que desperdiciamos, lloraremos la ilusión del mañana de aquellos besos que aguardamos. El tiempo será el que castigue la avaricia de nuestros labios. Esperanzas guardadas, pasiones coartadas.
Será mas tarde que temprano, cuando el tiempo nos encuentre y no sabremos a donde ir. Nos haremos pequeños, nuestra piel se arrugara, tu cabello palidecerá y mis manos temblaran en el ocaso de la eternidad.
Perdidos nos buscaremos en vano entre tanto porvenir, por que tal vez ni los recuerdos queden, entonces le diré al que en el ayer no supo entender lo que en el presente todavía es: "amala intensamente que el tiempo te la arrebatara irremediablemente".
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