Como odio sentirme atrapado, pero tal vez así tiene que ser, quiero decir, en mi forma occidental de pensar, soy alguien que lo tiene todo, y nada a la vez, no me puedo quejar, pero ¿por que siempre tenemos que hacer un recuento de nuestros logros para medirnos como personas? ¿es que acaso no podemos valorar nuestras acciones midiendo con otro patrón?. Me aterra pensar que soy un simple mediocre consciente de su mediocridad, cuando una persona quiere salir de un estatus automáticamente solo cambia su patrón de medida moral por otro, lo ajusta a sus posibilidades, se compara con semejantes para poder estar dentro de un limite, tiene que construirse un suelo, un techo y cuatro muros en los cuales andar a tientas consiente de que puede tropezar pero sin el miedo de caer en un abismo desconocido.
Las tardes sin propósito de los domingos deberían de ser exclusivamente de reflexión, un tipo de enclaustre voluntario, digo sin ánimos de exaltar que en momentos así seria de capaz de simplemente darme un tiro en la cabeza sin la menor preocupación.
¿Cual es la diferencia entre ambición y mediocridad? ¿Que pasa cuando consigues todo lo que deseas? ¿Es la autorealización? ó ¿Una mediocridad sofisticada?.
Quiero ir en bicicleta sobre las hojas de otoño, disfrutar el sol en mi cara, calzar huaraches con suela de llanta, vestir ropa bordada por mis hermanos wirikutas, gritar en medio del bosque, vivir en una cabaña, beber cerveza, escalar el monte Fuji, rezar en el templo jainista de Ranakpur, decir adiós, volver, aprender, regresar, trabajar, esperar, ir a Japón, escribir haikus, oler el cabello de mi mujer, tomar agua del manantial, sumergirme en los cenotes, comer durianes en verano, jugar con mi perro, cansarme, descansar y empezar de nuevo, así todo el tiempo sin llegar a ningún sitio, aprender y enseñar que mi cuerpo se cansa y enferma, se debilita, y finalmente desaparece para dar vida.
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